Esta experiencia, adquirida en más de diez años de práctica penal, me ha permitido desarrollar una comprensión profunda del sistema adversarial que rige en el pais, enriqueciendo mi formación en el extranjero con técnicas de litigación estratégica aplicadas principalmente a delitos de mayor complejidad. Esto me ha llevado a una convicción: la litigación penal no es solo una destreza técnica, sino también una responsabilidad ética frente a la libertad y la dignidad de la persona.
En ese sentido, el contrainterrogatorio de peritos, es una de las tareas más difíciles para el abogado litigante. Pues confrontar a un perito en su ámbito de especialización, requiere no solo conocimiento jurídico, sino también, requiere la capacidad estratégica de cuestionar sus conclusiones sin perder rigor ni objetividad. Al mismo tiempo, el contrainterrogatorio, es una de las armas más poderosas en el juicio oral, capaz de debilitar pruebas aparentemente sólidas y destruir lo que parece
ser evidencia claramente establecida, dejando espacio para la duda razonable.
Sin embargo, dentro de la literatura jurídica peruana, son pocos los estudios que se centran rigurosamente en esta etapa de la evidencia y aún menos los que articulan lo que sucede en ella, con los estándares internacionales utilizados para controlar pruebas científicas.



